Digitarte
Marzo 16, 2009
Lily Allen. Arctic Monkeys. Mika. O, si hablamos del producto nacional, Russian Red. Estos nombres nos serían desconocidos si no existiera la red social Myspace, que ofreció a estos músicos noveles – hoy ya consagrados – la posibilidad de publicar en Internet sus creaciones y así hacerlas llegar al mayor número de oyentes posibles.
Porque, hoy en día, sacar un disco al mercado es una empresa de riesgo. De cada 32 mil discos que se ponen en venta cada año, sólo 250 logran un disco de platino (equivalente a vender 80.000 copias). Por tanto, es lógico que las grandes discográficas, que buscan por encima de todo beneficios, opten por los artistas que tienen aseguradas las ventas antes que por los nuevos valores. Las nuevas generaciones de cantantes, conscientes de ello y de la enorme repercusión de la web 2.0., han decidido buscar sus propios medios de difusión.
El proceso es sencillo: se crea una cuenta en Myspace o Youtube, el mayor difusor de vídeos de la Red; se publica la obra bajo una licencia Copyleft y se espera la acogida del público. Si tienes talento y suerte, tus canciones pueden disfrutar de la transmisión boca a boca y quizá te ganes la confianza de alguna discográfica.
Sin embargo, no sólo los artistas noveles han descubierto las ventajas de la Red. Los cantantes ya consagrados utilizan la web 2.0 como medio de promoción. Un ejemplo son los secret shows: con apenas un mes de antelación, artistas como James Blunt o The Killers anuncian conciertos exclusivos para los usuarios de Myspace. El pasado 19 de noviembre, en Barcelona, Katy Perry hizo lo propio en la red Facebook.
El milagro iTunes.
Cuando mezclamos música e Internet, los términos resultantes suelen ser “piratería” o “descargas ilegales”, actos promovidos por las redes P2P (basadas en el intercambio de archivos entre sus usuarios). Sin embargo, Apple cambió esta idea lanzando su iTunes Store, una tienda online de descargas legales de música. Una canción, 99 céntimos. Seis millones de canciones disponibles. Resultado: con sólo cinco años, Itunes lidera el mercado de descargas legales con más de cuatro mil millones de canciones.
Sin embargo, también existe la opción de escuchar la música online. Estas son las prestaciones que ofrecen páginas como Last.fm, el ya mencionado MySpace o Goear.com. Las posibilidades son tan infinitas como la misma Red.
Desde que apareció el formato MP3, a principio de los noventa, Internet y música han ido de la mano en un precario equilibrio. Pero parece cuestión de tiempo que por fin ambos caminen en la misma dirección, que beneficie a los usuarios sin dejar de proteger el preciado patrimonio cultural que tantas veces se olvida.